Sinai:
La tierra que le fascinará, una península en la que hallará todos los encantos y la magia de la naturaleza. Su antigüedad y la Historia Sagrada asociadas a esta tierra añaden un tono de respeto y veneración a su belleza natural.

La memoria del pasado y de los acontecimientos históricos abundan desde los tiempos más antiguos hasta la última guerra. Paso de ejércitos, ha sido escenario de leyenda de la antigua religión egipcia.

Fue allí donde Isis, buscando el cuerpo difunto de su marido Osiris y fue la diosa Hathor quien le sanó y fue dada a conocer a los faraones como Nuestra Señora del Sinaí. Fue aquí donde acudieron los antiguos reyes en busca de oro, cobre y turquesa de la que proviene el nombre de La Tierra de las Turquesas.

Siempre ha sido una tierra salvaje, en la que el pueblo egipcio construyó fortificaciones que le permitiesen defenderse de los ataques de las tribus beduinas.

Cuenta la leyenda que el profeta Abraham fue detenido aquí por los soldados del faraón quienes le enviaron ante el rey. Habiéndose provisto de generosos regalos el profeta obtuvo permiso para regresar a su tierra.

Fue sobre una de las montañas de esta tierra donde Dios entregó a Moisés los Diez Mandamientos y fue testigo del peregrinaje de la Virgen María cuando huyó a Egipto con su hijo.

Una de las posibles excursiones es, sin lugar a dudas, Santa Catalina. Desde el principio hasta el final el espectáculo es impresionante. Comenzando en Suez la primera parada se encuentra en los Pozos de Moisés (aproximadamente a unos 30 km). Hay una docena de pozos en el Oasis, de los que se dice que están rellenos del agua que fluyó de la roca cuando Moisés la golpeó con su bastón.

En El Valle de la Gruta se encuentran las minas de turquesa, explotadas desde tiempos antiguos. Faraón tras faraón dejaron allí inscripciones que relatan su explotación. Semerjet, de la I Dinastía (sobre el 3000 a.C) aparece juzgando a Sanajet de la III Dinastía (2778-2723 B.C), el faraón cuyo nombre ha sido hallado en un reciente descubrimiento en la pirámide escalonada del rey Djoser, en Saqqara.

En el templo de Serobit Al-Khadem se encuentra La Gruta de Nuestra Señora del Sinaí, la diosa Hathor, con una inscripción del rey Seneferu, padre de Kheops, datada en el 2720 a.C. aproximadamente.

Arqueólogos y filólogos encontraron una casa del tesoro aquí, en el Valle Mokattab. Las caras de la roca están cubiertas de escrituras en multitud de antiguos lenguajes, jeroglífico, griego, nabateo, y unos extraños dialectos semíticos que empleaban una escritura parcialmente derivada del Antiguo Egipto y de la que descienden los modernos alfabetos europeos.

A unos 204 km de Suez se encuentra Faran, un fértil oasis, verde, con palmeras y extensa vegetación. Se encuentra a los pies del Monte Horeb, lugar en el que Moisés escuchó la voz de Dios anunciándole su misión por medio de la zarza en llamas.

Más Allá se encuentra el Monasterio de Santa Catalina, y al lado de la iglesia, símbolo de tolerancia y hermandad está la Mezquita. Este amable compañerismo es algo que no se encontrará sólo aquí, sino también en toda la República.

La Mezquita contiene dos interesantes antigüedades, una silla de madera con una inscripción Kufi y un "mimbar",o púlpito , que retroceden ambos a tiempos de Anushtkin, un Emir del 7º Califato Fatimita, Al -Mansour Al-Amerbi-Ahkam-lllah (500 A.H or 1101 A.D). El monasterio contiene gran cantidad de tesoros, valorados en dos millones de libras. El edificio original data del tercer siglo y fue mandado construir para los santos de la Teología Alejandrina. Contiene una preciosa biblioteca con miles de manuscritos en griego, sirio, y árabe, amárico , etc.

 
 
 

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