Farafra:
 Conocido como Ta-iht o la Tierra de la Vaca en época faraónica, se trata de un pueblo sencillo, el más aislado de los Oasis del Nuevo Valle. Es conocido por sus fuertes tradiciones y su devoción. Según la tradición sus habitantes perdieron la huella del tiempo y tuvieron que enviar un jinete a Dakhla para que pudieran coger las oraciones de los Viernes el día adecuado. La zona más antigua, en la ladera, se encuentra junto a tranquilos muros de palmerales; en las afueras hay un manatial de agua caliente sulfurosa en Bir Setta y se puede practicar la natación en el lago El-Mufid Lake. Como en otros oasis, muchas casas de Farafra están pintadas de azul (para alejar el Mal de Ojo) pero aquí algunas además se encuentran decoradas con paisajes, pájaros y animales, obra del artista local, Badr. Una casa, combinación de hogar y museo, que exhibe sus pinturas y cerámica, está situada en un jardín repleto de esculturas realizadas a partir de objetos descubiertos en el desierto de los alrededores. Otro local, conocido como Mr. Socks, vende preciosos jerseis de lana de camello tejidos a mano, calcetines y pañuelos. Desde el Restaurante Saad se organizan viajes diarios en jeep y caravanas de camellos al Desierto Blanco, Bahariya, Dakhla y Siwa.

Qasr Al-Farafra:
 El único pueblo real en el Oasis de Farafra, Qasr Al Farafra, es un lugar tranquilo y ralajante, que representa mucho de lo que ofrece a los turistas. Hay pocas plazas de alojamiento en la zona, pero esto cambiará en un futuro cercano. La mayor parte de la descripción del Oasis de Farafra también puede aplicarse a la propia ciudad.

Kharga:

 Solía ser el último, pero una parada, de la Ruta de los Cuarenta Días, la infame ruta de esclavos entre el África Norte y el Tropical. Actualmente es el mayor de los oasis del Nuevo Valle y su moderna ciudad tiene 60.000 habitantes, incluyendo 1.000 Nubios que emigraron a la zona tras la construcción del Lago Nasser.
Existen facilidades para acampadas cerca de ambas villas. Además hacia el sur se encuentra
el Oasis de Baris, el segundo mayor pueblo en Kharga. Las casas, diseñadas por Hassan Fathy según el estilo nubio tradicional se encuentran desocupadas - los lugareños rehusaron vivir en ellas por su similitud a las tumbas y dejaron de construirse a finales de los 60. Su nombre proviene de Kush, la antigua capital de Sudán, que comerciaba con Egipto a través del Nilo. Los arqueólogos están todavía desenterrando la antigua ciudad de Kysis a la que estaba vinculado el templo; un elaborado sistema de tuberías de arcilla y una iglesia Cristiana abandonada hacen pensar que Kysis fue abandonado cuando sus manatiales subterráneos se secaron, si bien se desconoce con exactitud la fecha.

La ciudad de El Kharga:

El Kharga, resultado del Proyecto del Nuevo Valle, es una moderna y creciente ciudad con un antiguo pasado. El gobierno egipcio tiene planes para hacer el área atractiva al turismo.
La zona principal de la ciudad es Midan Nasser, donde se encuentra una estatua de una mujer con sus hijos. La mujer representa a Egipto y su hijos los oasis.
Hay algunos monumentos en la zona, así como un museo. Fue desde El Kharga, la antigua ruta comercial, desde donde el ejercito del rey persa Cambyses con casi 50,000 hombres partió en el 525 a.C. y pereció en una tormenta de arena.

Dakhla:
 
El oasis de Dakhla se encuentra al noroeste de Kharga y a unos 310 km al sureste de Farafra. Este oasis tiene una población de 70.000 habitantes y es el más lejano desde El cairo. Está considerado como uno de los más bonitos
Dakhla descansa en una depresió rodeada de acantilados rosados. Hay unos 121,5 km2 de tierra cultivada. La mayoría de sus 70.000 residentes son granjeros que libran una constante batalla contra las dudas que amenzan sus campos y huertas. Los campos y jardines están repletos en su mayoría de moreras, palmeras datileras, higueras y cítricos. Dakhla ha mantenido gran parte de su cultura y encanto aunque se ha duplicado en tamaño y los fondos del gobierno y la formación técnica han revitalizado su economía. Dakhla es el único lugar de Egipto en el que se construyen molinos de agua, conducidos por búfalos. Se construyen de madera de palmera y jarras de arcilla y se conocen como "saqiyas". El oasis está unido a Kharga por una carretera de 200 km con autobuses diarios.

Las investigaciones descubrieron que el Oasis ha estado habitado desde tiempos prehistóricos y que hubo un lago. Hay pinturas neolíticas realizadas en la roca que indican que el lago era un lugar frecuentado por elefantes, búfalos y avestruces. Cuando el lago se secó los habitantes de la zona emigraron hacia el Valle del Nilo y posiblemente formaron parte de los primeros colonos.
El oasis de Dakhla se compone de un conjunto de 14 asentamientos, dominado al norte por una pared de roca rosada. Las fértiles áreas de cultivo en las que crece el arroz, cacahuetes y fruta diversa, aparecen salpicadas entre dunas a lo largo de las carreteras de Farafra y Kharga, en este área de excepcional belleza natural.

Al-Qasr:
Al-Qasr al pie de los acantilados de piedra caliza y en el límite del exuberante oasis ha variado poco desde época medieval. Con una población de unos 700 habitantes, el pueblo fue construido a partir de las ruinas romanas y tiene angostas calles cubiertas.
Los lugares de interés incluyen una factoría de cerámica y un antiguo molino. Los ladrillos de barro todavía se hacen de manera tradicional y hay una fundición donde los hombres trabajan usando fuego y fuelles.
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